domingo, 10 de mayo de 2009

Into the System

Resulta que últimamente juego a ser grande. Ya no soy estudiante, trabajo de 8 de la mañana a 6 de la tarde y no concibo salir a la calle sin tacones (bueno eso también obedece a mis escasos 1.60). Resulta que tengo que trabajar, que hay que ganar plata y pagar cuentas como todos los mortales colombianos que no son herederos de grandes fortunas. Resulta que ya no me toca estudiar los fines de semana, sino que los disfruto al máximo, pero recordando de vez en cuando que desde ya hasta siempre tendré vacaciones una vez al año. Supongo que hasta la universidad me tenían la vida planeada y ahora que gozo de una libertad relativa, parece más una cárcel que otra cosa.
Cuando estaba en el colegio no era del todo consciente de lo que me esperaba, yo más bien vivía en el mundo de mi salón de humanidades, soñando con Grecia antigua, comiendo aceitunas y queso en clase, recitando sonetos de Shakespeare, boicoteando la clase de física, decifrando a Nietzche, viendo películas de todo tipo, escribiendo locuras y pensando que si me esforzaba un poquito podía llegar a ser como Gabriela Mistral, o para ser más aterrizada, Ángela Becerra.
Todavía sueño, todos los días un poquito. Me quiero comer el mundo pero todavía no sé cómo ni en qué orden. Sólo se que hay que tener paciencia, pero no tanta porque la vida es muy corta.
Por lo pronto yo me sigo preguntando quién dijo o dónde escribieron cómo había que vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario